Primeros auxilios para perros: guía práctica para actuar en una emergencia

En una emergencia con tu perro, lo más importante no es “hacer de veterinario”, sino ganar tiempo sin empeorar la situación. Los primeros auxilios son ese puente entre el accidente y la clínica.

Tu objetivo es simple: mantenerlo lo más estable posible, evitar más daño y llegar cuanto antes a un profesional. Y sí: incluso el perro más bueno puede morder si tiene dolor o miedo, así que tu seguridad también cuenta.

Los primeros auxilios para perros son medidas inmediatas para proteger la vida, reducir el daño y facilitar el traslado al veterinario.

Una forma fácil de recordarlo es pensar en ABC:

  • A (Airway / vía aérea): que pueda respirar sin obstrucciones.
  • B (Breathing / respiración): que respire de forma eficaz.
  • C (Circulation / circulación): que haya pulso y no se desangre.

Y una regla de oro: llama a tu veterinario o a una clínica de urgencias lo antes posible para que te orienten y estén listos cuando llegues.

Errores frecuentes que comete la gente

  • Meter la mano o un trapo en la boca durante una convulsión. No ayuda: los perros no “se tragan la lengua” y puedes salir mordido o provocar un atragantamiento.
  • Intentar “limpiar” heridas con alcohol o agua oxigenada. Puede irritar, retrasar la cicatrización y duele; mejor suero/agua limpia y traslado.
  • Hacer torniquetes como primera opción. En la mayoría de casos, la presión directa es lo indicado; un torniquete mal usado puede causar más daño.
  • Provocar el vómito por tu cuenta si sospechas intoxicación. No siempre conviene y puede ser peligroso; consulta primero con un veterinario/centro de toxicología.
  • Enfriar un golpe de calor con agua muy fría o baños fríos. Puede empeorar; hay que enfriar de forma progresiva y salir hacia urgencias.
  • Dar medicamentos humanos (ibuprofeno, paracetamol, etc.). No lo hagas salvo indicación veterinaria.

Qué hacer en casa paso a paso

  1. Mantén la calma y evalúa el entorno
    Asegura que no haya más riesgos (tráfico, agua, objetos cortantes).
  2. Protege tus manos y evita mordidas
    Si está consciente y con dolor, puede morder. Si necesitas manipularlo, considera un bozal improvisado solo si respira bien y no está vomitando.
  3. Haz un “chequeo rápido ABC” (10–15 segundos)
    ¿Respira? ¿Tiene encías rosadas? ¿Está consciente? Si no respira o está inconsciente, prioriza vía aérea y pide ayuda urgente.
  4. Si hay sangrado: presión directa (sin “mirar a cada rato”)
    Presiona con una gasa/toalla limpia y mantén presión al menos 3 minutos antes de comprobar. Si empapa, añade más capas sin retirar la primera.
  5. Si se atraganta (objeto): intenta desobstruir sin empujar hacia dentro
    Abre la boca, tira suavemente de la lengua hacia delante y, si ves el objeto, intenta retirarlo con cuidado. Si no sale, haz empujes abdominales en series y ve al veterinario aunque “parezca bien” (puede haber irritación o aspiración).

Cuándo pedir ayuda profesional

Acude de inmediato a un veterinario/urgencias si aparece cualquiera de estas señales:

  • Dificultad respiratoria, encías azuladas/pálidas, colapso o inconsciencia.
  • Sangrado abundante que no cede con presión directa.
  • Convulsión de más de 5 minutos o varias seguidas.
  • Sospecha de intoxicación (vómitos, temblores, debilidad, salivación excesiva, etc.).
  • Golpe de calor (jadeo extremo, debilidad, confusión, vómitos/diarrea).
  • Atropello, caída fuerte, posible fractura o dolor intenso (mover lo mínimo y trasladar con ayuda).

Cada perro es único; ante cualquier duda o problema concreto, consulta siempre con tu veterinario o etólogo de confianza.

Facebook
Twitter
LinkedIn