Ver que tu perro ya no se apoya bien con las patas traseras o incluso arrastra las patas puede ser muy angustiante. En estos momentos, es normal preguntarse: “¿Qué le está pasando?” y “¿Va a volver a caminar?”.
Aunque algunas causas son graves, muchas veces hay opciones de tratamiento o rehabilitación para mejorar su calidad de vida. En este artículo te explico con claridad por qué puede ocurrir, qué señales tener en cuenta y qué hacer desde ya.
¿Qué puede provocar que un perro no camine con las patas traseras?
Aquí te explico las causas más comunes y relevantes, con ejemplos y lo que significa cada una:
- Problemas en la columna vertebral
- Una hernia discal (o enfermedad del disco intervertebral) puede comprimir la médula espinal y afectar la transmisión nerviosa
- Traumatismos: caídas, golpes o accidentes pueden lesionar la médula o vértebras.
- Enfermedades inflamatorias o infecciosas de la médula.
- Enfermedad neurológica degenerativa
- La mielopatía degenerativa es frecuente en perros mayores de ciertas razas (como pastor alemán). Es progresiva y afecta la movilidad trasera sin causar necesariamente dolor.
- La mielopatía degenerativa es frecuente en perros mayores de ciertas razas (como pastor alemán). Es progresiva y afecta la movilidad trasera sin causar necesariamente dolor.
- Problemas ortopédicos
- Displasia de cadera: una cadera mal formada puede provocar dolor, desgaste del cartílago y dificultades para apoyar las patas traseras.
- Artritis o artrosis: especialmente en perros mayores, las articulaciones pueden volverse rígidas o dolorosas.
- Lesiones como rotura de ligamentos (por ejemplo, ligamento cruzado) también pueden afectar la movilidad.
- Displasia de cadera: una cadera mal formada puede provocar dolor, desgaste del cartílago y dificultades para apoyar las patas traseras.
- Problemas metabólicos o nutricionales
- Deficiencias de minerales (calcio, potasio) o problemas en la glucosa pueden debilitar los músculos o los nervios.
- En cachorros, un desarrollo óseo deficiente o raquitismo también puede limitar su capacidad para caminar.
- Deficiencias de minerales (calcio, potasio) o problemas en la glucosa pueden debilitar los músculos o los nervios.
En todos estos casos es importante acudir a tu veterinario de confianza .
Errores comunes que cometen los tutores
- Esperar demasiado: asumir que “se le pasará” sin consultar al veterinario puede empeorar el pronóstico.
- Automedicarse: dar antiinflamatorios u otros fármacos sin prescripción veterinaria puede ser peligroso para tu peludo.
- Permitir movimientos perjudiciales durante la recuperación: por ejemplo, saltos o subir escaleras si hay una lesión de columna.
- No tratar el cuidado de los esfínteres si hay parálisis: puede aparecer incontinencia o problemas de piel por úlceras.
- No acompañar con rehabilitación: algunos dueños no consideran la fisioterapia o el uso de apoyos, y esto limita mucho la recuperación o calidad de vida.
Qué hacer si tu perro ya no usa sus patas traseras: pasos concretos
Aquí tienes una guía práctica con lo que puedes hacer desde casa, siempre como complemento a la atención veterinaria:
- Observación inicial
- Revisa si hay dolor al tocar la espalda o al movilizar las patas.
- Controla si hay pérdida de control de orina o heces.
- Anota cuándo comenzó el problema “de golpe” o progresivamente y si ha habido traumas o caídas recientes.
- Revisa si hay dolor al tocar la espalda o al movilizar las patas.
- Traslado seguro al veterinario
- Si tu perro no puede caminar, usa una superficie rígida (tabla, puerta, tabla de surf vieja) para trasladarlo sin doblar la espalda.
- Evita movimientos bruscos o forzados.
- Si tu perro no puede caminar, usa una superficie rígida (tabla, puerta, tabla de surf vieja) para trasladarlo sin doblar la espalda.
- Diagnóstico veterinario
- Tratamiento según la causa
- Antiinflamatorios si hay inflamación o dolor
- Cirugía en casos de hernia discal grave o tumores.
- Rehabilitación: fisioterapia (ejercicios, hidroterapia, masajes), usar arnés o “sling” para ayudar a caminar.
- Soporte para la vejiga: si no controla la micción, el veterinario te puede enseñar a expresarla.
- Cuidados de la piel y almohadillas: importante prevenir úlceras por arrastre o inmovilización.
- Antiinflamatorios si hay inflamación o dolor
- Seguimiento y calidad de vida
- Evaluaciones periódicas con el veterinario para ajustar el tratamiento, friendog te ayuda y acompaña a recordar las citas programadas, además que permite anotar comportamientos, rutinas y progresos de tu perro de manera muy sencilla.
- Mantener una rutina de fisioterapia si está indicada: ayuda mucho a prevenir atrofia muscular.
- Consigue apoyos como sillas de ruedas caninas si la recuperación es limitada, para que pueda seguir moviéndose con dignidad.
- Adapta el entorno: camas blandas, superficies antideslizantes, rampas, evitar escaleras.
Cuándo pedir ayuda urgente
Debes acudir al veterinario rápidamente si:
- La pérdida de movilidad ha sido súbita (en horas o un día).
- Hay dolor evidente, llora cuando lo tocas, o se nota rigidez en la espalda.
- No controla la orina o las heces.
- Tiene temblores, espasmos o colapsa.
- Ha sufrido un golpe, caída o accidente.