¿Los perros pueden comer pescado? Sí, pero así es como hacerlo seguro

¿Tu perro te mira con cara de “yo también quiero” cuando cocinas pescado? Es una duda muy común: sí puede comerlo, pero hay detalles que marcan la diferencia entre un snack saludable y un susto.

En este artículo vas a ver qué pescados son mejores, cómo prepararlos sin espinas ni condimentos, cuánto dar y qué señales indican que toca parar y consultar.

El pescado puede ser un buen alimento para perros porque aporta:

  • Proteína de alta calidad.
  • Grasas omega-3 (como EPA y DHA), que pueden apoyar la piel, el pelaje y la salud general.

Pero hay dos “peros” importantes:

  1. Crudo o poco cocido no es buena idea
    El pescado crudo puede traer parásitos y bacterias. En el caso del salmón crudo o insuficientemente cocido, existe el riesgo de parásitos asociados a la llamada “salmon poisoning disease”, que puede ser grave.
  2. Las espinas y condimentos son el enemigo
    Las espinas pueden causar atragantamiento o lesiones, y condimentos típicos de cocina (sal, ajo, cebolla, salsas) no son adecuados para perros.

Errores frecuentes que comete la gente

  • Dar pescado frito o empanizado: demasiada grasa y puede caer pesado.
  • Ofrecer pescado con sal, limón, ajo, cebolla o salsas: irrita el estómago y algunos ingredientes son peligrosos.
  • Confiarse con “un poquito crudo”: el riesgo no se ve a simple vista (parásitos/bacterias).
  • No quitar todas las espinas: incluso las pequeñas pueden dar problemas.
  • Usar atún como “pescado de diario”: se recomienda moderación, entre otras cosas por el mercurio en especies grandes el principio aplica también si lo usas muy seguido en perros.
  • Abusar de enlatados (atún/sardinas): suelen traer sal y aceites; si los usas, que sea ocasional y mejor “en agua” y sin sal añadida.

Qué hacer en casa paso a paso

  1. Elige pescado “simple” y fácil de desespinar
    Para empezar, suele ser más práctico un filete limpio (sin cabeza/espinas). Si no estás seguro, mejor pescado ya fileteado.
  2. Cocínalo bien (nada de crudo)
    Opciones seguras: hervido, al vapor, al horno o a la plancha… pero sin aceite y sin condimentos.
  3. Retira espinas, piel y partes duras
    Hazlo con calma y revisa con los dedos: las espinas pequeñas se esconden.
  4. Sirve una porción pequeña la primera vez
    Introduce cualquier alimento nuevo como “prueba”: poco y observa 24–48 h heces, vómito, picazón, orejas rojas, gases.
  5. Úsalo como extra, no como base
    Si tu perro come un alimento completo y balanceado, el pescado debe ser un complemento. Regla útil: los “extras/premios” no deberían pasar del 10% de lo que come al día.
  6. Frecuencia práctica (para la mayoría)
    Como orientación general: 1 vez por semana como snack o topping suele ser suficiente. Si quieres darlo más seguido por un motivo (piel, dieta casera, alergias), consúltalo con tu veterinario.

Cuándo pedir ayuda profesional

Consulta con tu veterinario si ocurre cualquiera de estas situaciones:

  • Atragantamiento, arcadas repetidas o sospecha de espina atorada.
  • Vómitos o diarrea después de comer pescado, especialmente si se repiten.
  • Picazón intensa, ronchas, hinchazón de cara o labios (posible reacción alérgica).
  • Dolor abdominal, postura encorvada, decaimiento o rechazo total de comida/agua.

Cada perro es único; si algo te preocupa, habla con tu veterinario o etólogo de confianza.

Facebook
Twitter
LinkedIn