Los suplementos para perros están por todas partes: “para defensas”, “para articulaciones”, “para piel”, “para el hígado”… y es normal que te preguntes si tu perro realmente los necesita o si solo es marketing.
Un nutracéutico puede ser un buen apoyo en algunos casos, pero no es magia ni reemplaza una dieta completa ni un tratamiento veterinario. En esta guía vas a entender qué son, cuándo tienen sentido y cómo elegirlos con cabeza.
Es un producto (en polvo, cápsulas, masticables o líquido) que aporta componentes nutricionales con el objetivo de apoyar una función del organismo: piel, articulaciones, microbiota intestinal, etc.
Ejemplos comunes:
- Omega-3 (EPA/DHA): se usa mucho para apoyo antiinflamatorio (piel, articulaciones, etc.).
- Probióticos/prebióticos: enfocados en la salud digestiva y la microbiota.
- Glucosamina/condroitina/MSM: populares en soporte articular.
Lo más importante: “natural” no significa “inofensivo”. Un nutracéutico puede causar diarrea, vómitos, alergias o interacciones (y en perros con enfermedades, el riesgo puede ser mayor).
¿Tienen evidencia real?
En veterinaria, la evidencia varía mucho según el ingrediente y el problema. Una revisión científica señalaba que, en general, la fuerza de evidencia era baja para muchos nutracéuticos, con mejor respaldo relativo para omega-3 en perros por ejemplo, en osteoartritis.
Esto no significa “no sirven”, sino que conviene usarlos con expectativas realistas y seguimiento.
Errores frecuentes que comete la gente
- Usarlos para “curar” sin diagnóstico: “renal”, “hepático” o “cardiaco” no se decide por síntomas sueltos. Eso requiere evaluación veterinaria.
- Comprar por promesas exageradas: frases tipo “detox”, “previene cáncer” o “cura la artritis” son banderas rojas si no hay evidencia clara.
- Dar varios suplementos a la vez: si aparece diarrea o picazón, no sabrás cuál fue el causante.
- Pasarse de dosis (“si un poco ayuda, mucho ayuda más”): error clásico. La sobredosificación puede hacer daño
Qué hacer en casa paso a paso
- Define el objetivo en una frase
“Quiero mejorar el picor por alergia”, “quiero apoyo articular”, “quiero mejorar heces blandas”. Si no puedes definirlo, probablemente estás comprando a ciegas. - Revisa la base: comida, peso, rutina y estrés
Muchos problemas (piel, digestión, energía) mejoran más con: dieta adecuada, control de peso, paseo/olfato, sueño y manejo del estrés que con un bote de pastillas. - Elige 1 solo nutracéutico para empezar (no cinco)
Así puedes evaluar si sirve. Dale al menos 3–6 semanas según el caso antes de sacar conclusiones, salvo que haya efectos adversos. - Busca calidad, no solo “ingredientes bonitos”
En suplementos, la calidad puede variar. Prioriza marcas con:- control de calidad claro (lotes, trazabilidad),
- dosis expresada de forma específica (por ejemplo, EPA/DHA, no solo “aceite de pescado”),
- información transparente y sin claims milagro.
Cuándo pedir ayuda profesional
Consulta con tu veterinario si:
- Tu perro tiene signos continuos (vómitos, diarrea crónica, pérdida de peso, picor severo, dolor evidente o cojera).
- Ya hay un diagnóstico (renal, hepático, cardiaco, endocrino) y quieres suplementar “por tu cuenta”.
- Estás usando más de un suplemento o además hay medicación.
Cada perro es único; si algo te preocupa, habla con tu veterinario o etólogo de confianza.