¿Cuándo es normal y cuándo no?
Un lamido ocasional (por ejemplo, después de volver de la calle) suele ser parte del aseo.
Hablamos de lamido excesivo cuando se vuelve repetitivo, intenso o aparece con señales como:
- Enrojecimiento entre los dedos o en las almohadillas
- Mal olor, piel húmeda constante o manchas marrones en el pelo de la pata
- Cojera, sensibilidad al tocar, heridas o pérdida de pelo
- Se lame “en bucle” cuando está solo o cuando hay cambios en casa
Algo importante: lamer alivia momentáneamente el picor o la molestia, pero mantener la pata húmeda e irritada puede empeorar la piel y facilitar infecciones secundarias.
Causas comunes y las que más se ven en consulta
Sin diagnosticar a distancia, estas son las razones más frecuentes por las que un perro se lame o se muerde las patas:
- Alergias (ambientales, a pulgas o alimentarias): suelen dar picor, sobre todo en patas, ingles y orejas.
- Pododermatitis (inflamación de la piel de la pata): puede deberse a alergias, infecciones, parásitos, problemas inmunitarios o incluso temas hormonales (menos común).
- Cuerpos extraños (espigas, astillas) o lesiones: a veces el perro se centra en una sola pata y puede haber dolor.
- Parásitos (pulgas/ácaros) y problemas de piel asociados.
- Dolor (uñas rotas, almohadilla agrietada, molestias articulares): el lamido puede ser una forma de “autocalmarse”.
- Estrés, ansiedad o conducta compulsiva: suele aumentar con aburrimiento, soledad o cambios de rutina (y aun así conviene descartar primero lo físico).
Errores frecuentes que comete la gente
- Regañarlo o castigarlo
Tu perro no lo hace “por manía”: normalmente intenta aliviar una molestia. Castigar puede aumentar el estrés y empeorar el problema. - Poner cremas humanas, alcohol, aceites esenciales o remedios caseros fuertes
La piel entre los dedos es delicada. Algunos productos irritan, se lamen y pueden sentarles mal. - Tapar la pata con vendajes apretados o dejarla siempre húmeda
La humedad constante favorece irritación y complicaciones de piel. - Cambiar la comida “a ver si era alergia” cada semana
Las alergias alimentarias se trabajan con un plan y, si hace falta, con dieta de eliminación pautada, no a base de cambios al azar. - Pensar que “ya se le pasará” cuando hay olor, sangre, pus o cojera
Esas señales suelen indicar que hace falta revisión profesional.
Qué hacer en casa paso a paso
Objetivo: reducir irritación, evitar que se lastime y juntar pistas útiles para el veterinario.
- Mira el patrón (2 minutos, sin obsesionarte)
¿Se lame después del paseo? ¿Solo por la noche? ¿Una pata o varias? ¿Empeora en ciertas épocas del año? Apúntalo. - Revisión rápida de patas (con buena luz)
Separa suavemente los dedos y revisa: espigas, piedritas, cortes, zona roja, bultitos, uña rota o piel húmeda. - Limpieza suave y secado perfecto
Si sospechas irritación por calle/parque: enjuaga con agua tibia o toallita húmeda para mascotas sin perfume y seca muy bien entre los dedos. - Evita superficies que puedan quemar o irritar
En días calurosos, el asfalto puede quemar almohadillas. Prioriza césped y paseos temprano o tarde. - Control antiparasitario al día
Aunque “no veas pulgas”, siguen siendo un desencadenante típico de picor. Si dudas, coméntalo con tu veterinario para ajustar el control.
Cuándo pedir ayuda profesional
Pide cita con tu veterinario si aparece cualquiera de estas señales:
- Cojera, dolor al tocar, o evita apoyar la pata
- Sangrado, pus, bultos entre los dedos, grietas profundas o uñas partidas
- Mal olor, piel muy húmeda, costras o se le cae el pelo en la zona
- Se lame tanto que no duerme bien, se irrita cada vez más o lleva más de 24–48 h sin mejorar pese a cuidados básicos
- Episodios repetidos (por ejemplo, “cada mes vuelve”): suele haber un factor de base (alergia, pododermatitis, etc.).
Cada perro es único; si algo te preocupa, habla con tu veterinario o etólogo de confianza.