Que tu perro deje el plato lleno puede ponerte en alerta y con razón. A veces es algo simple: calor, estrés, cambios de rutina o “me llené de snacks”. Pero otras veces, la falta de apetito es una señal de malestar o enfermedad.
Aquí vas a encontrar una guía clara para entender por qué pasa, qué cosas puedes probar en casa sin meter la pata, y cuándo es mejor llamar al veterinario.
Cuando decimos “mi perro no quiere comer”, pueden estar pasando dos cosas diferentes:
- Anorexia verdadera: no tiene interés por la comida.
- Pseudo-anorexia: sí quiere comer, pero no puede (dolor al masticar, problemas en boca/garganta, dificultad para tragar, dolor general, etc.).
Además, hay causas no médicas (estrés, cambios, alimento poco palatable) y causas médicas (infecciones, dolor, problemas dentales, náuseas, obstrucción, enfermedades de órganos, efectos de medicamentos, intoxicaciones…).
También es relativamente común que baje un poco el apetito:
- Después de una vacuna, de forma temporal.
- Con altas temperaturas, porque el cuerpo regula energía y actividad.
Errores frecuentes que comete la gente
- “Lo compenso” con premios, galletas o comida humana
Resultado: aprende que si espera, cae algo mejor… y el concentrado pierde interés. - Cambiar la comida de golpe (o probar una diferente cada 2 días)
Los cambios bruscos pueden causar vómito/diarrea y más rechazo. Lo ideal es transición gradual. - Dejar el plato todo el día
Muchos perros comen mejor con rutina: plato 15–20 min y se retira (salvo indicación veterinaria). - “No pasa nada, que aguante” cuando hay señales raras
Si hay decaimiento, vómito, diarrea, dolor o sospecha de objeto tragado, no es momento de esperar. - Forzar o “pelear” con la comida
Aumenta estrés y puede crear aversión al plato o al lugar de comer.
Qué hacer en casa paso a paso
Estos pasos sirven si tu perro está relativamente bien de ánimo, bebe agua y no hay señales de alarma. Si no, ve directo al apartado de “Cuándo pedir ayuda”.
- Haz un chequeo rápido
- ¿Bebe agua normal?
- ¿Hay vómito, diarrea, babeo excesivo o dolor?
- ¿Intenta comer pero se detiene (como si le molestara la boca)?
- ¿Pudo tragar algo raro (huesos, juguetes, tela)?
- Revisa lo básico del alimento
- Que esté fresco, bien almacenado y sin olor extraño.
- Lava el bowl (a veces el olor a detergente o grasa vieja incomoda).
- Prueba otro tipo de plato si sospechas “manía” (algunos perros odian bowls profundos o ruidosos).
- Vuelve a la rutina de comidas
- Sirve en horario fijo.
- Deja el plato 15–20 minutos y retira sin regaños.
- Evita dar snacks entre comidas por 24–48 horas (o baja al mínimo).
Cuándo pedir ayuda profesional
Consulta lo antes posible si pasa cualquiera de estas situaciones:
- Tu perro está decaído, “apagado” o con dolor.
- Hay vómitos, diarrea, sangre, fiebre, temblores o deshidratación.
- Sospechas de obstrucción o intoxicación.
- Quiere comer pero no puede masticar o tragar (posible pseudo-anorexia, dolor dental, garganta, etc.).
- La falta de apetito se mantiene o va a peor aunque parezca “solo maña”.
Cada perro es único; ante cualquier duda o problema concreto, consulta siempre con tu veterinario o etólogo de confianza.