Cuando a tu perro le diagnostican diabetes, la comida deja de ser “solo comida”: pasa a ser parte del tratamiento. Y es normal sentirse perdido entre consejos sueltos, listas de “prohibidos” y cambios de alimento cada dos por tres.
La clave para la mayoría de perros diabéticos no es encontrar un ingrediente milagroso, sino construir una rutina predecible: misma dieta, mismas cantidades, mismos horarios… y coordinación con la insulina cuando corresponde.
La diabetes mellitus en perros ocurre cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o no la usa bien, y la glucosa se queda alta en sangre. Muchos perros necesitan insulina y manejo nutricional para lograr un buen control.
¿Qué busca una dieta para perros diabéticos?
Una buena dieta (o alimento para perros diabéticos) intenta:
- Reducir picos de glucosa después de comer (postprandiales).
- Mantener un peso saludable (bajar si hay obesidad, recuperar si está muy delgado).
- Ser palatable (que tu perro la coma siempre, porque la regularidad importa).
- Aportar nutrientes de forma completa y balanceada, sin “experimentos” constantes.
En perros, suelen preferirse dietas con fibra y carbohidratos complejos, y se recomienda evitar alimentos con azúcares simples (por ejemplo, algunos semihúmedos).
Errores frecuentes que comete la gente
- Cambiar de alimento cada semana “a ver cuál funciona”. En diabetes, la consistencia es parte del control.
- Dejar comida a libre disposición Dificulta la coordinación con insulina y el control de glucosa.
- Dar insulina si el perro no comió. Es una situación de riesgo y debe manejarse con guía veterinaria.
- Premios “invisibles”: galletas, pan, trocitos de queso/embutido, sobras… y luego “no entiendo por qué sube la glucosa”. AAHA recomienda contar los premios dentro de las calorías diarias.
- Irse a extremos: “cero carbohidratos” o “solo pechuga” sin receta formulada. Puede desequilibrar la dieta y complicar el manejo.
- Suplementos para “bajar azúcar” sin control. Algunos pueden no aportar beneficio real o interferir con el plan (y si hay otras enfermedades, peor).
Qué hacer en casa paso a paso
- Pide a tu veterinario un objetivo claro
- ¿Debe bajar de peso, mantener o recuperar?
- ¿Tiene pancreatitis, obesidad, diarreas crónicas u otra condición?
Esto define si conviene una dieta “diabetes/weight control”, una de mantenimiento, o una fórmula más específica.
- Elige una dieta completa y mantenla estable
Muchas mascotas diabéticas se benefician de dietas terapéuticas veterinarias diseñadas para control glucémico y peso.
Si no usarás dieta terapéutica, al menos asegúrate de que sea completa y balanceada y no estés cambiando composición cada poco. - Organiza 2 comidas al día (si usa insulina dos veces)
En muchos protocolos se dan dos comidas de calorías similares y se coordinan con la insulina, manteniendo siempre la misma rutina. - Regla de oro: si no come, no hay insulina (salvo indicación del vet)
Si tu perro no come, la recomendación general es no administrar insulina y consultar, porque puede haber riesgo de hipoglucemia.
Nota sobre omega-3 (aceite de pescado)
No es “prohibido” por ser omega-3, pero debe usarse con criterio: aporta calorías y en perros con pancreatitis o diarreas puede no ser buena idea; también se recomienda cautela en mascotas con diabetes.
Cuándo pedir ayuda profesional
Consulta cuanto antes si aparece:
- Debilidad marcada, temblores, desorientación, colapso (posible hipoglucemia u otra urgencia).
- Vómitos repetidos, falta total de apetito, respiración rara, decaimiento profundo.
- Pérdida de peso rápida pese a comer, o sed/orina exageradas que empeoran.
Y, en general, pide asesoría si quieres hacer dieta casera: lo ideal es una receta formulada por veterinario/nutricionista para que sea completa y segura.
Cada perro es único; si algo te preocupa, habla con tu veterinario o etólogo de confianza.