El moquillo canino (también llamado distemper) es una enfermedad viral seria que se contagia con facilidad entre perros, sobre todo si no están bien vacunados.
La buena noticia: en la mayoría de casos, se puede prevenir con un plan sencillo que combina vacunas al día, control de exposición y rutinas de higiene realistas.
Aquí tienes una guía clara para proteger a tu perro (y para no caer en “remedios” que dan falsa seguridad).
La prevención número 1: vacunación
Las guías veterinarias consideran el distemper (CDV) parte de las vacunas “core”: las que todos los perros deberían recibir salvo indicación médica.
De forma general (puede variar según país, marca y criterio veterinario):
- Cachorros: al menos 3 dosis entre las 6 y 16 semanas, separadas 2–4 semanas, para “ganarle” a los anticuerpos maternales.
- Refuerzo: una dosis dentro del primer año tras terminar la serie inicial.
- Luego: refuerzos cada 3 años para las vacunas core, según riesgo/localidad y pauta de tu veterinario.
Errores frecuentes que comete la gente
- “Mi perro ya tiene una vacuna, ya está listo.”
En cachorros, la protección completa suele requerir toda la serie (hasta ≥16 semanas) y su refuerzo correspondiente. - Llevar cachorros a parques concurridos “para socializar” antes de tiempo.
La socialización es importante, sí, pero debe ser segura: perros sanos y vacunados, entornos controlados. - Confiarlo todo a vitaminas, “defensas” o productos milagro.
Una buena alimentación ayuda al estado general, pero no reemplaza las vacunas ni el control de exposición. - Compartir agua, juguetes o bebederos comunitarios.
En épocas de alto riesgo, mejor evitarlo. - Ignorar señales de perros enfermos en la calle o en el parque.
Si ves secreciones o un perro claramente decaído, aléjate y termina el paseo.
Qué hacer en casa paso a paso
- Pon al día el plan de vacunación con tu veterinario
Si adoptaste recientemente o no sabes el historial, pregunta por la pauta más adecuada. - Socialización segura especialmente en cachorros
- Reúnete con 1–2 perros conocidos, sanos y vacunados.
- Evita lugares con muchos perros desconocidos hasta completar la pauta.
- Higiene práctica al volver de la calle (sin obsesionarte)
- Limpia patas (y si se ensució, también barriga) con agua o toallitas para mascotas sin perfume.
- Lava manos si tocaste perros desconocidos o estuviste en zonas de alto tránsito.
- No compartas accesorios en ambientes de riesgo
Lleva tu propio bebedero, botella de agua y juguetes. - Limpieza del hogar: lo básico, bien hecho
Lava con frecuencia mantas, camas, comederos y juguetes. En sitios con muchos perros (guarderías, hoteles, refugios), los protocolos de desinfección son clave porque el virus es sensible a muchos desinfectantes comunes.
Cuándo pedir ayuda profesional
Contacta con tu veterinario de inmediato si tu perro (sobre todo si no está vacunado o es cachorro) presenta una combinación de: fiebre, decaimiento marcado, secreción nasal/ocular, tos, diarrea/vómitos, o signos neurológicos (temblores, descoordinación, convulsiones).
Y si sospechas moquillo: aísla a tu perro de otros perros y no lo lleves a parques o salas de espera concurridas sin avisar antes a la clínica.
Cada perro es único; si algo te preocupa, habla con tu veterinario o etólogo de confianza.