A todos nos gustaría que nuestro perro tuviera “defensas de acero”. Pero el sistema inmune no funciona como un “volumen” que subes con un suplemento: funciona mejor cuando está equilibrado y cuando el cuerpo tiene buenos hábitos para responder a virus, bacterias y parásitos.
En esta guía te explico qué sí ayuda de verdad: vacunas y prevención, buena alimentación, peso saludable, menos estrés, buen descanso y controles veterinarios.
El sistema inmunológico es el conjunto de defensas del cuerpo que reconoce amenazas (virus, bacterias, parásitos) y responde para proteger al perro. Parte de esa defensa se “entrena” con la vacunación, que enseña al organismo a reconocer enfermedades importantes sin tener que sufrirlas.
Cuando hablamos de “mejorar el sistema inmunológico de tu perro”, en realidad hablamos de:
- Reducir riesgos evitables vacunas y parásitos.
- Mantener el cuerpo fuerte nutrición, peso, ejercicio, sueño.
- Evitar que el estrés y la inflamación crónica le pasen factura.
Un detalle importante: la obesidad no es solo estética. En perros, el exceso de grasa se asocia con cambios inflamatorios e “desregulación” inmune.
Qué hacer en casa paso a paso
- Pon al día vacunas y revisiones
- Pide a tu veterinario un plan de vacunación acorde a edad, entorno y riesgos. Las vacunas esenciales protegen frente a enfermedades graves y muy extendidas.
- Antiparasitarios: el “seguro” silencioso
- Pregunta por prevención frente a pulgas, garrapatas, parásitos intestinales y (según tu zona) gusano del corazón. CAPC recomienda control durante todo el año y revisiones periódicas.
- Alimentación completa, estable y de buena calidad
- Prioriza un alimento completo (o dieta formulada profesionalmente si es casera). Lo “premium” no sustituye el equilibrio nutricional.
- Mantén un peso sano
- Si tu perro tiene sobrepeso, pide un plan de pérdida gradual. El exceso de grasa se relaciona con alteraciones inmunes e inflamación.
- Movimiento diario (y mucho olfato)
- No todo es “correr”: paseos con olfateo, juegos de buscar, enriquecimiento… ayudan al bienestar y reducen estrés.
Errores frecuentes que comete la gente
- Dar multivitamínicos o “refuerzos” sin necesidad: si ya come un alimento completo, muchas veces es innecesario; y algunos excesos pueden causar problemas.
- Saltarse vacunas o “espaciarlas por intuición”: el calendario debe ajustarlo tu veterinario según edad y riesgo; las guías recomiendan vacunas esenciales para todos los perros, con refuerzos según pauta.
- Olvidar antiparasitarios: pulgas, garrapatas y parásitos intestinales no solo molestan; pueden transmitir enfermedades. CAPC recomienda control antiparasitario todo el año según riesgo.
- Pensar que “socializar = exponerlo a todo”: un cachorro sin pauta de vacunas completa no debería ir a zonas de alto riesgo. Socialización sí, pero segura.
- Snacks “saludables” que no lo son: uvas/pasas, xilitol, cebolla/ajo y chocolate son tóxicos para perros y aparecen en casa más de lo que crees.
Cuándo pedir ayuda profesional
Pide cita si notas:
- Infecciones repetidas (piel, oídos), diarrea/vómitos frecuentes, pérdida de peso, apatía, heridas que no curan.
- Picor intenso o problemas de piel persistentes.
- Cambios grandes en sed/orina o apetito.
Cada perro es único; si algo te preocupa, habla con tu veterinario o etólogo de confianza.