Si tu perro hace agility, canicross, frisbee, pastoreo, búsqueda y rescate… o simplemente es de los que “nunca se cansa”, su cuerpo no funciona igual que el de un perro sedentario. Quema más energía, recupera músculo a diario y, si no ajustas la dieta, puede bajar de peso, rendir menos o lesionarse con más facilidad.
Un perro deportista o de alto rendimiento es aquel que realiza actividad física exigente y frecuente (entrenos largos, sesiones intensas o trabajo diario). Sus necesidades cambian por tres motivos:
- Más calorías (energía)
En deportes de resistencia o trabajo intenso, algunos perros pueden necesitar muchas más calorías que en reposo y hay que subirlas de forma progresiva. - Recuperación muscular (proteína de calidad)
La proteína aporta aminoácidos para mantener y reparar músculo, especialmente cuando hay entrenamiento constante. - Combustible según el tipo de actividad (grasa y carbohidrato)
- En resistencia (rutas largas, mushing, trabajo prolongado), los perros usan muy bien la grasa como energía; dietas altas en grasa pueden mejorar la stamina en estos escenarios.
- En esfuerzos explosivos (sprints, cambios de dirección), el manejo de carbohidratos puede ser diferente, pero siempre con buena digestibilidad y sin excesos.
Errores frecuentes que comete la gente
- Pensar que “si entrena, puede comer lo que sea”
Muchos perros activos también pueden ganar grasa si te pasas con premios y porciones. Lo ideal es mantener una condición corporal atlética. - No contar los premios de entrenamiento
En deportes caninos, los snacks pueden ser una parte grande de las calorías del día. - Cambiar de alimento de golpe cuando empieza la temporada
Los cambios bruscos suelen traer diarrea o rechazo. En rendimiento, el intestino “se entrena” igual que el cuerpo. - Dar una comida grande justo antes de entrenar
En perros grandes y de pecho profundo, el ejercicio después de un gran alimento puede aumentar el riesgo de dilatación-torsión gástrica (bloat/GDV). - Obsesionarse solo con “más proteína” y olvidarse de la energía real
En resistencia, la grasa aporta mucha densidad energética y suele ser clave para sostener el rendimiento. - Usar electrolitos “porque los atletas lo toman”
En la mayoría de perros sanos no es necesario; lo principal es agua limpia y pausas de hidratación.
Qué hacer en casa paso a paso
- Define qué tipo de “atleta” es tu perro
- Resistencia: caminatas largas, trote sostenido, trabajo prolongado.
- Explosivo/técnico: agility, frisbee, sprints, cambios rápidos.
- Mixto: canicross, bikejoring, rescate (según sesión).
- Revisa su condición corporal cada 2 semanas
Lo ideal es un perro “magro”: se palpan costillas sin exceso de grasa, cintura visible. - Elige una dieta completa y energética si lo necesita
- Si tu perro está activo pero no compite, puede que no necesite “pienso performance”.
- Si entrena fuerte o baja de peso, busca una dieta más densa en energía, con proteína y grasa de buena calidad (y buena digestibilidad).
- Ajusta por temporada (pretemporada, competencia y descanso)
En “off-season” suele tocar bajar calorías; en picos de entrenamiento, subir. Hazlo en escalones pequeños y observa el peso/energía. - Organiza los horarios de comida para rendir y cuidar el estómago
- Evita ejercicio intenso justo después de una comida grande.
- Si va a entrenar, prioriza una comida más fuerte después cuando ya se enfrió y está tranquilo.
- En algunos perros funciona mejor dividir en 2–3 comidas diarias para evitar atracones.
Cuándo pedir ayuda profesional
Pide cita con tu veterinario idealmente con experiencia en deporte/nutrición si:
- Tu perro pierde peso o músculo pese a comer bien.
- Tiene diarreas recurrentes, vómitos, gases constantes o baja tolerancia al esfuerzo.
- Se fatiga más de lo habitual, se “apaga” o rinde peor sin razón clara.
- Hay cojera, dolor o lesiones repetidas.
- Es un perro grande/pecho profundo y quieres planificar comidas/entrenos para reducir riesgos digestivos.
Cada perro es único; ante cualquier duda o problema concreto, consulta siempre con tu veterinario o etólogo de confianza.