Procesionaria del pino en perros: síntomas, riesgos y qué hacer si hay contacto

Si paseas por zonas con pinos, hay un “bicho” pequeño que puede convertirse en un problema muy serio: la oruga procesionaria del pino. Muchos perros se acercan por curiosidad, la olfatean… y ahí es donde empieza el riesgo.

El contacto con sus pelos urticantes puede causar desde irritación leve hasta lesiones importantes en boca y lengua, e incluso dificultad para respirar en casos graves. La buena noticia: actuar rápido marca una diferencia enorme.

¿Qué es la procesionaria del pino y por qué es peligrosa para los perros?

La procesionaria del pino es la larva de una polilla que vive en coníferas (sobre todo pinos) y que, en ciertas épocas, baja al suelo “en fila”, como en procesión.

El problema no es solo tocarla: su cuerpo tiene pelos urticantes que pueden clavarse en piel y mucosas y provocar una reacción inflamatoria intensa. En perros, lo más típico es que afecte a hocico, boca, lengua, ojos o patas.

Síntomas de procesionaria en perros: señales que no debes ignorar

Los signos suelen aparecer rápido (minutos u horas). Los más frecuentes son:

  • Babeo excesivo (hipersalivación), arcadas o vómitos.
  • Inflamación del hocico o la lengua, dolor al cerrar la boca o dificultad para comer/beber.
  • Se frota la cara con las patas, inquietud o decaimiento.
  • Irritación ocular (ojo rojo, lagrimeo, párpados hinchados).
  • Dificultad respiratoria o signos de reacción grave (urgencia máxima).

Un signo especialmente preocupante es la lesión en lengua: puede inflamarse, ulcerarse y, si el daño progresa, llegar a necrosarse. Por eso no conviene “esperar a ver si se pasa”

Errores frecuentes que comete la gente y por qué empeoran el problema

  1. Frotar la zona afectada (lengua, hocico, piel u ojos).
    • Al frotar, puedes romper pelos urticantes y liberar más toxina o clavarlos más.
  2. Meter los dedos en la boca sin protección o manipular la oruga “a mano”.
    • Tú también puedes sufrir irritación; usa guantes o una barrera (gasa/paño) si tienes que retirar restos.
  3. Demorar la visita al veterinario porque “solo babea un poco”.
    • En esta urgencia, el tiempo importa: cuanto antes se atienda, mejor pronóstico.
  4. Dejar que el perro se lama o se rasque.
    • Extiende los pelos urticantes a otras zonas y empeora la lesión.

Cómo prevenir el contacto en paseos y en casa

  • Correa en temporada (especialmente en zonas con pinos) y evita que olisquee “filas” de orugas.
  • Cambia rutas: parques sin coníferas o zonas urbanas en los meses de mayor riesgo.
  • Tras el paseo, revisa hocico, patas y ojos si has estado cerca de pinares.
  • Si tienes jardín con pinos, no manipules bolsones/nidos por tu cuenta: consulta a profesionales de control de plagas o servicios municipales para retiradas seguras.

Cuándo pedir ayuda profesional

Acude urgente si hay cualquiera de estas señales:

  • Babeo intenso, vómitos repetidos o decaimiento marcado.
  • Lengua/hocico hinchados, dolor fuerte en la boca, o manchas/úlceras visibles.
  • Ojos muy rojos, párpados hinchados, lagrimeo constante.
  • Dificultad para respirar, desmayo o signos de reacción grave.

Cada perro es único; si algo te preocupa, habla con tu veterinario o etólogo de confianza.

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