Si notas que tu perro está más apagado de lo habitual, come menos, respira rápido o tiene las encías pálidas, puede estar sufriendo anemia. La anemia no es una enfermedad en sí, sino una señal de que algo no va bien en su organismo. Detectarla a tiempo y actuar correctamente puede marcar la diferencia. En este artículo te explico qué es la anemia, por qué aparece, qué síntomas pueden indicar que tu perro la padece, y qué hacer para ayudarle.
¿Qué es la anemia en perros?
La anemia ocurre cuando hay una disminución de glóbulos rojos sanos o de hemoglobina en la sangre. Los glóbulos rojos son claves porque transportan oxígeno a los órganos y tejidos; si faltan, el cuerpo no recibe suficiente oxígeno.
Por eso, un perro anémico puede sentirse débil, cansado, respirar con dificultad o tener palidez en las mucosas en encías, lengua, ojos.
Principales causas de anemia en perros
La anemia en perros no tiene una única causa puede deberse a distintos problemas, y por eso el tratamiento debe adaptarse al caso. Entre las causas más comunes:
- Pérdida de sangre: por heridas graves, cirugías, tumores, úlceras o parásitos intestinales que provocan sangrados internos o externos.
- Destrucción de glóbulos rojos : puede ocurrir por causas inmunológicas (el sistema ataca sus propias células), infecciones, toxinas, medicamentos, enfermedades o defectos hereditarios.
- Producción insuficiente de glóbulos rojos : cuando la médula ósea no produce suficientes células. Esto puede ocurrir por enfermedades crónicas, insuficiencia renal, cáncer, deficiencias nutricionales, toxicidad, entre otros.
- Deficiencias nutricionales: falta de hierro, vitaminas B12, ácido fólico u otros nutrientes esenciales para la formación de glóbulos rojos.
Señales de alerta: síntomas que podrían indicar anemia
Depende del tipo y la gravedad de la anemia, pero estos son los signos más frecuentes que puedes observar en casa:
- Encías, lengua o mucosas pálidas o blancas.
- Letargo, debilidad general, pérdida de energía para jugar o caminar.
- Falta de apetito, pérdida de peso.
- Respiración acelerada, taquicardia, intolerancia al ejercicio.
- En casos de destrucción de glóbulos rojos: orina oscura, ictericia ojos o piel amarillenta, sangrados, moretones, sangre en heces u orina.
- En anemias crónicas: debilidad prolongada, infecciones frecuentes, mucosas pálidas persistentes.
Cómo se diagnostica la anemia y en qué consiste el tratamiento
- El diagnóstico lo realiza un veterinario mediante análisis de sangre y, si es necesario, pruebas adicionales para detectar sangrados, parásitos, enfermedades crónicas o alteraciones de médula ósea.
- Dependiendo de la causa, el tratamiento puede incluir: transfusiones de sangre si la pérdida es grave, tratamiento de la causa subyacente parásitos, tumores, hemorragias, medicamentos, control nutricional, suplementos ,siempre bajo supervisión veterinaria.
En casos crónicos o complejos puede requerirse un seguimiento veterinario a largo plazo.
Prevención y cuidados en casa
Aunque no siempre es posible prevenir la anemia cuando la causa es genética, tumoral o por enfermedad crónica)sí hay medidas que ayudan a reducir riesgos:
- Mantener desparasitaciones internas y externas actualizadas.
- Evitar la exposición a sustancias tóxicas o medicamentos peligrosos sin control veterinario.
- Vigilar la alimentación: dieta equilibrada con suficientes proteínas, hierro, vitaminas bajo la guía del veterinario.Y si te cuesta seguir su progreso, con Friendog puedes registrar su peso, anotar sus comidas y recibir recordatorios para mantener el plan al día, algo que facilita muchísimo ver mejoras reales.
- Hacer chequeos periódicos, especialmente en perros jóvenes, mayores o con historial de enfermedades crónicas.