¿Por qué mi perro no puede caminar con las patas traseras? Causas, diagnóstico y qué hacer

Ver que tu perro ya no se apoya bien con las patas traseras o incluso arrastra las patas puede ser muy angustiante. En estos momentos, es normal preguntarse: “¿Qué le está pasando?” y “¿Va a volver a caminar?”.

 Aunque algunas causas son graves, muchas veces hay opciones de tratamiento o rehabilitación para mejorar su calidad de vida. En este artículo te explico con claridad por qué puede ocurrir, qué señales tener en cuenta y qué hacer desde ya.

¿Qué puede provocar que un perro no camine con las patas traseras?

Aquí te explico las causas más comunes y relevantes, con ejemplos y lo que significa cada una:

  1. Problemas en la columna vertebral
    • Una hernia discal (o enfermedad del disco intervertebral) puede comprimir la médula espinal y afectar la transmisión nerviosa
    • Traumatismos: caídas, golpes o accidentes pueden lesionar la médula o vértebras.
    • Enfermedades inflamatorias o infecciosas de la médula.
  2. Enfermedad neurológica degenerativa
    • La mielopatía degenerativa es frecuente en perros mayores de ciertas razas (como pastor alemán). Es progresiva y afecta la movilidad trasera sin causar necesariamente dolor.
  3. Problemas ortopédicos
    • Displasia de cadera: una cadera mal formada puede provocar dolor, desgaste del cartílago y dificultades para apoyar las patas traseras.
    • Artritis o artrosis: especialmente en perros mayores, las articulaciones pueden volverse rígidas o dolorosas.
    • Lesiones como rotura de ligamentos (por ejemplo, ligamento cruzado) también pueden afectar la movilidad.
  4. Problemas metabólicos o nutricionales
    • Deficiencias de minerales (calcio, potasio) o problemas en la glucosa pueden debilitar los músculos o los nervios.
    • En cachorros, un desarrollo óseo deficiente o raquitismo también puede limitar su capacidad para caminar.

En todos estos casos es importante acudir a tu veterinario de confianza .

Errores comunes que cometen los tutores

  • Esperar demasiado: asumir que “se le pasará” sin consultar al veterinario puede empeorar el pronóstico.
  • Automedicarse: dar antiinflamatorios u otros fármacos sin prescripción veterinaria puede ser peligroso para tu peludo.
  • Permitir movimientos perjudiciales durante la recuperación: por ejemplo, saltos o subir escaleras si hay una lesión de columna.
  • No tratar el cuidado de los esfínteres si hay parálisis: puede aparecer incontinencia o problemas de piel por úlceras.
  • No acompañar con rehabilitación: algunos dueños no consideran la fisioterapia o el uso de apoyos, y esto limita mucho la recuperación o calidad de vida.

Qué hacer si tu perro ya no usa sus patas traseras: pasos concretos

Aquí tienes una guía práctica con lo que puedes hacer desde casa, siempre como complemento a la atención veterinaria:

  1. Observación inicial
    • Revisa si hay dolor al tocar la espalda o al movilizar las patas.
    • Controla si hay pérdida de control de orina o heces.
    • Anota cuándo comenzó el problema “de golpe” o progresivamente y si ha habido traumas o caídas recientes.
  2. Traslado seguro al veterinario
    • Si tu perro no puede caminar, usa una superficie rígida (tabla, puerta, tabla de surf vieja) para trasladarlo sin doblar la espalda.
    • Evita movimientos bruscos o forzados.
  3. Diagnóstico veterinario
    • El veterinario puede pedir radiografías, resonancia magnética o tomografía para evaluar la médula espinal. 
    • También puede hacer análisis de sangre para descartar causas metabólicas o infecciosas.
  4. Tratamiento según la causa
    • Anti­inflamatorios si hay inflamación o dolor
    • Cirugía en casos de hernia discal grave o tumores.
    • Rehabilitación: fisioterapia (ejercicios, hidroterapia, masajes), usar arnés o “sling” para ayudar a caminar.
    • Soporte para la vejiga: si no controla la micción, el veterinario te puede enseñar a expresarla.
    • Cuidados de la piel y almohadillas: importante prevenir úlceras por arrastre o inmovilización.
  5. Seguimiento y calidad de vida
    • Evaluaciones periódicas con el veterinario para ajustar el tratamiento, friendog te ayuda y acompaña a recordar las citas programadas, además que permite anotar comportamientos, rutinas y progresos de tu perro de manera muy sencilla.
    • Mantener una rutina de fisioterapia si está indicada: ayuda mucho a prevenir atrofia muscular.
    • Consigue apoyos como sillas de ruedas caninas si la recuperación es limitada, para que pueda seguir moviéndose con dignidad.
    • Adapta el entorno: camas blandas, superficies antideslizantes, rampas, evitar escaleras.

Cuándo pedir ayuda urgente

Debes acudir al veterinario rápidamente si:

  • La pérdida de movilidad ha sido súbita (en horas o un día).
  • Hay dolor evidente, llora cuando lo tocas, o se nota rigidez en la espalda.
  • No controla la orina o las heces.
  • Tiene temblores, espasmos o colapsa.
  • Ha sufrido un golpe, caída o accidente.

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